Los secretos del Aurora.

En el estómago de la bestia.

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Tras la recuperación del Emperor´s Bounty, empezaron de inmediato las labores de mantenimiento y evaluación de los principales sistemas de la nave. Los daños que había sufrido eran mas graves de lo que inicialmente se habían supuesto, así que dichas labores habrían de prolongarse varias semanas más, hasta que pudiera ser guiada a los astilleros más cercanos para su completa reparación.

Dejando una dotación mínima, junto con la comida y los recambios necesarios, El Aurora, partió hacia el puerto espacial de Footfall. Pero algo fue terriblemente mal, y en cuanto se abrió el pasaje al Inmaterium la nave se vio sacudida por un fuerte impacto y como si cayera de lo mas alto del firmamento se sumergió en las extrañas mareas del espacio disforme.

El Aurora estaba completamente fuera de control, zarandeada por las salvajes fuerzas de las mareas disformes, nuestro navegante era incapaz de corregir el rumbo o ver hacia donde nos dirigíamos, y todos los intentos por restablecer el control de los sistemas o apagar el motor disforme resultaron infructuosos. Todo indicaba que la maldición del Emperor´s Bounty, había recaido en nosotros.

Tras varias horas de viaje a lo desconocido, los motores disformes se apagaron y entramos en el espacio material con brusquedad, como si de una flecha que atraviesa una tela se tratara. El lugar nos era completamente desconocido, y ninguna luz de estrellas nos esperaba allí afuera. Solamente el maligno resplandor de una estrella negra, que parecía ser el centro del extraño sistema en el que nos encontrábamos.

Casi de manera inmediata, los sistemas volvieron a la normalidad, y parecía que habíamos recuperado todo el control de nuestro navío, pero nada más equivocado. A pesar que todos los sistemas funcionaban con normalidad, la impulsión no respondía y nos encontrábamos varados en este lugar sin estrellas.

Pusimos a funcionar el auspex y este nos reveló la presencia de varios rocas que orbitaban alrededor de las estrella, así como un número considerable de naves, que parecían compartir el mismo destino que El Aurora. En uno de dichos escaneos, se descubrió la existencia de una huella energética en el mayor de los fragmentos rocosos.

Tras dicho descubrimiento, nuestro señor, junto con su senescal Alessander Monteblanco, y varios de los hombres de seguridad, partió a investigar dicha señal.

Al parecer, se trataba de una colonia lunar, que se hundía en las profundidades de la luna rocosa. Los colonos, según pude escuchar mas adelante, llevaban allí generaciones, y eran los descendientes de las antiguas tripulaciones, que al igual que nosotros, habían quedado atrapados en este lugar.

La visita de nuestro señor duró varias horas, y allí se enteró de la existencia de un grupo de supervivientes en una nave cercana a la estrella negra. Al parecer, dichos tripulantes, solo llevaban allí unos pocos años, y se negaban a relacionarse con los colonos a causa del gran número de mutantes que habitaban con ellos.

Sea como fuere, el noble Nicolae Agaton Tesla, consiguió la colaboración de los dos grupos y haciendo uso de los recursos de los que disponía, lanzó un ataque al oscuro astro, con la esperanza que allí residiera el origen de todos los problemas que nos acuciaban.

Según parece, dicha estrella eran una gigantesca estación alienígena, habitada por extraños seres cristalinos y paisajes xenos, que se volvieron contra la expedición, casi desde el mismo instante que posaron los pies en la superficie.

Al final, con la sangre de sus heridas y el sudor de sus esfuerzos, consiguieron abrirse paso hasta la principal fuente de energía de la estrella, donde colocaron un artefacto vortex, que succionaría la estructura alienígena a la disformidad.

Con la brutalidad y la terrorífica espectacularidad de una explosión vortex, fuí testigo de la completa destrucción de la estrella oscura y de los pilones guardianes que la protegían. Recé al Emperador, amado por todos, para que la expedición regresara a salvo y este vió a bien responder a mis plegarias.

Todos regresaron sin graves daños, y el control total de los sistemas regresó a nuestro poder. Agradecido a nuestro soberano divino, el Rogue trader, atacó y destruyó la colonia, para así erradicar la abominación mutante que allí habitaba, junto con los herejes que lo permitían. Los pocos de los colonos que estaban con la expedición fueron ajusticiados de manera sumaria.

Nuevamente El Aurora estaba en camino, hacia su nueva aventura.

Extractos de “Diarios de viaje de un tripulante en El Aurora”.

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SrCaos pez

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