Los secretos del Aurora.

Dentro del laberinto.

924813.M41

Sin descanso alguno, pusimos rumbo al siguiente mundo donde esperábamos encontrar la pieza final que de una vez por todas nos guiara hasta el perdido planeta conocido como Dread Pearl. Los nuevos datos de los que disponíamos, nos llevaban a adentrarnos en los Reinos de Winterscale, en la zona del antiguo dominio egariano.

Nuestro navegante nos llevó con rapidez a través de las corrientes del Inmaterium, y sorteó las mayores tormentas disformes que nos salieron al paso. En pocas semanas llegamos al sistema de Egaria Abundus/12 y emprendimos el camino hacia la órbita del planeta clasificado, en nuestras cartas espaciales, como Egaria Omega.

Antes de llegar a la órbita, nos surgió la primera sorpresa que este sistema estelar tenía que enseñarnos. Cerca del planeta, entre un anillo de asteroides, se encontraban los restos de un carguero que había explotado no hace mucho.

Los auxpex, no consiguieron extraer datos suficientes como para deducir si dicha nave había sufrido algún fallo catastrófico, a causa de un impacto de alguno de los asteroides que por allí surcaban el vacío, o que por el contrario habían sido atacados por algún enemigo sin identificar.

Lo que si se detectó, fue una baliza de socorro de un guncutter, que había logrado huir del trágico final de su nave, aunque no consiguiera alcanzar una distancia suficiente para que la explosión de esta no le afectara.

En el consiguiente abordaje se encontraron los cuerpos de un piloto y un miembro importante de la nave de transporte, el cual portaba un documento con las indicaciones de algún tipo de asentamiento sobre la superficie del planeta al cual debían entregar suministros.

Dejando al Aurora a una distancia segura, nuestro señor, ordenó a los integrantes de su séquito que descendieran a la superficie del mundo, hacia las coordenadas marcadas para intentar esclarecer lo sucedido en la órbita alta y con la intención que encontraran la pieza del puzzle que le faltaba, para completar su particular mapa del tesoro.

Al parecer dicho asentamiento era de carácter arqueológico, y estaban escavando alrededor de una ciudad Yu´vath, abandonada hace milenios. En un principio, la situación fue tensa, puesto que la expedición estaba fuertemente armada y preparada ante un posible ataque pirata.

Aunque reticentes, en cuanto supieron de la destrucción de la nave que les traía los suministros, accedieron a hablar con nuestros representantes y se les permitió su acceso a la excavación, para discutir sobre los pertrechos que necesitaban y su precio.

De repente, en la órbita, una nave alienígena aparecida de repente, sin que nuestros sistemas la detectaran, empezó un ataque contra el Aurora, obligándonos a retirarnos a un espacio más seguro, mientras observábamos como decenas de cápsulas descendían a la superficie.

Lo siguiente lo supe por aquellos de los soldados que sobrevivieron allí abajo. Por lo visto, una horda inmensa de xenos, que mas tarde identificamos como Rak´Gol, asaltó el campamento, sobrepasando las defensas del perímetro y obligando a los defensores y miembros civiles a retirarse al interior de la ciudad laberíntica de los alienígenas.

Una vez dentro, consiguieron montar unas barricadas, que impidió el acceso al interior de los Rak´Gol. Parecía que aquella era una situación ideal, puesto que solo deberían encontrar una manera de salir de aquella ciudad, lejos del epicentro del ataque.

Por desgracia, parece que aquellas ruinas estaban abandonadas de la gracia del Dios-Emperador, y que algo habitaba en las largamente deshabitadas ruinas, y poco después de empezar a adentrarse en ellas, una criatura monstruosa comenzó a darles caza.

Tatiana, Alexander y M4L4K41, tomaron el control del grupo de supervivientes y se dirigieron hacia el interior, con la esperanza de encontrar otra salida. Al poco, descubrieron, que la bestia no era el único ser que horadaba esos caminos, sino que una enigmática eldar también estaba allí, siguiendo sus propios y extraños propósitos.

Nuestras fuerzas y la eldar, hicieron frente común y la alienígena los guío hasta una cámara en la que flotaba la maldad de la hechicería xenos. No tengo claro que ocurrió allí, solo se que hubo un enfrentamiento con la bestia y que la ciudad empezó a sellarse, apenas consiguiendo nuestros hombres escapar y evitar acabar atrapados.

Por suerte, la pieza que buscaba nuestro señor se encontraba en la cámara donde acabaron con la criatura y tras separarse de la eldar, nuestros hombres regresaron a la órbita, donde pudimos acercarnos lo suficiente con nuestra nave y rescatarlos antes que la nave de los Rak´Gol los destruyera.

Extractos de “Diarios de viaje de un tripulante en El Aurora”.

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SrCaos SrCaos

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